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Ruta idílica a bordo de la Mercedes-Benz GLC 300

Nos subimos a la nueva Mercedes-Benz GLC 300 para explorar las tierras de San Luis Potosí.

Tras poco más de cuatro horas y 450 km de recorrido desde la Ciudad de México, llegamos a la capital del estado potosino.

Qué mejor que hacerlos a bordo de un SUV mediano de lujo y tecnológicamente bien equipado, con excelentes sensaciones de manejo, cómoda y sobre todo, segura.

Así que nos dejamos llevar por la Mercedes-Benz GLC 300 en un trayecto cómodo y sumamente agradable, gracias a que el control del auto es muy sencillo.

Se trataba de un recorrido cultural primero, para descubrir la Ruta del Mezcal; ya que en San Luis Potosí se produce mezcal con Denominación de Origen que en su mayoría está elaborado con agave salmeana.

Además de ser de las poquísimas regiones que producen mezcal ancestral o con destilación en barro por el proceso de campanilla. Visitamos tres mezcalerías en distintos puntos cercanos a la capital.

 

El recorrido no paró ahí…

Además de aprender un poco más de la producción del destilado nacional por excelencia, continuamos con nuestro viaje cultural yendo al Museo de Leonora Carrington.

Artista plástico de origen inglés y exponente del movimiento surrealista, enamorada de México, el museo albergaba una prisión donde ahora sus esculturas de gran formato arrancan emociones a los visitantes.

En San Luis Potosí hay mucho más que ver, y lo podríamos seguir recorriendo a bordo de la Mercedes-Benz GLC 300.

El manejo

Más allá de un diseño ganador, este SUV ofrece sensaciones de manejo destacables, se aferra bien al suelo y la estabilidad es uno de sus mejores atributos, aún siendo un SUV.

Dicho esto, debemos de tomar en cuenta la distancia al suelo y que, por obvias razones el centro de gravedad es más alto de lo normal, aún así, el GLC se comportó a la altura de nuestras expectativas al volante.

La potencia es consistente con la de un motor de seis cilindros, incluso mi compañera de viaje llegó a pensar que sí se trataba de un motor de 6 cilindros.

Y sorprendentemente en este caso, la GLC 300 cuenta con un motor de cuatro cilindros (L4), 2.0 litros turbo, con 245 HP y 370 Nm de torque, acoplado a una transmisión automática de 9 velocidades denominada por Mercedes-Benz –9G-TRONIC–, además cuenta con tracción integral (4MATIC).

Estamos frente a la versión “discreta” de la gama GLC de la firma y la potencia es perfecta. No podemos imaginar lo brutal que debe de ser la versión AMG.

El diseño

El SUV luce agradable, con un estilo muy bien definido y característico de la marca.

Al frente –sin duda–, luce imponente gracias al conjunto que abandera la parrilla y la zona baja con una apertura que le da un look ligeramente deportivo y aunque es un SUV mediano, nos encantaron los diferentes elementos que le otorgan cierta deportividad y musculatura.

 

Debemos identificar las necesidades que tenemos; en este caso el GLC 300 ofrece un diseño sofisticado y familiar.

En el habitáculo, el lujo, la exclusividad, los detalles y la ergonomía son muy buenos.

La visibilidad al exterior es bastante buena y nos permite tener un control positivo sobre nuestro entorno, ya sea en carretera o ciudad, incluso en zonas de terracería, el control de este GLC fue bastante bueno.

Mercedes-Benz cuenta con un SUV tecnológico, práctico, sencillo y discreto, detalles que hoy son necesarios para el día a día. El GLC 300, ofrece un nivel de equipamiento digno de un Mercedes-Benz.

Motor: L4 2.0 litros turbo

Potencia: 245 hp / 370 Nm de torque

Transmisión: Automática 9 vel, 9G-Tronic

Tracción: 4MATIC

0-100: 6,5 segundos

Capacidad cajuela: 550 litros

PRECIO: $893,000

Por Edu Vasat

Autor: First Class

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